Hay que partir de una constatación universalmente ocultada: el valor no está en las cosas. Las cosas carecen de valor. Las cosas son. Están ahí. Tienen sus propiedades, su uso, su historia, su devenir. Bajo el dominio del valor, son desposeídas de su existencia para sustituirla por una existencia mágica, en el sentido ilusionista: las […]
Hay que partir de una constatación universalmente ocultada: el valor no está en las cosas. Las cosas carecen de valor. Las cosas son. Están ahí. Tienen sus propiedades, su uso, su historia, su devenir. Bajo el dominio del valor, son desposeídas de su existencia para sustituirla por una existencia mágica, en el sentido ilusionista: las […]